26 Noviembre 2018 a las 3:47 pm

Alberto García-Alix: “La magia de la fotografía es el encuentro”

Reconocido como uno de los referentes de la fotografía contemporánea internacional, Alberto García-Alix ha pasado más de cuatro décadas valiéndose del lente de su cámara para capturar la imagen de los personajes que se cruzan en su camino en diferentes momentos, la realidad que en la que se desenvuelve y una de sus mayores pasiones: la moto. García-Alix recientemente presentó su obra dentro del marco del VIII Festival de Fotografía Photoimagen con la exposición fotográfica “Un expresionismo Feroz” y su documental biográfico “De donde no se vuelve” y contó algunos detalles para Diario Libre.

¿Cómo seleccionó las piezas que formaron parte de “Un expresionismo Feroz”?

Esta exposición viene de Montevideo y nace del título “Expresionismo Feroz”, y busqué cierto tipo de imágenes donde hago una lectura expresionista. Es un juego con el expresionismo como lectura y motor visual. Las fotos de motos las he hecho toda mi vida pero de otra manera y desde hace tres años me ha dado por querer construir una nueva ópera visual, un nuevo imaginario visual y otro tipo de visión sobre la moto con el empleo del expresionismo, a través de las sombras, a través de la deformación, a través del gigantismo para buscar una personalidad. Después de aquí va a Moscú.

¿Hay algún otro tema que quisiera retomar con otro punto de vista?

Todos los temas merecen una nueva visión, no somos igual con 20 años que con 60, nuestra manera de ver cambia, siempre. Podemos evolucionar la mirada, de hecho el fotógrafo lo que hace es educar el ojo. La educación no termina nunca, lo que antes me gustaba me deja de gustar, me gustan otras cosas.

En otras ocasiones ha comentado sobre la importancia de la intención en la fotografía, pero, ¿alguna vez ha tenido que cambiar totalmente esa intención en medio de una sesión?

No, nunca tengo nada pensado, en general me dejo fluir. La intencionalidad siempre es el gran motor de la fotografía. Un selfie, por ejemplo, normalmente no tiene ninguna intencionalidad más allá de un hedonismo, del ego, pero no todo lo que se captura tiene una intencionalidad. Para mí la intencionalidad lo es todo, pero claro siempre es conducida por una serie de elementos, por ejemplo, la posición de la cámara. Ya en esa decisión de posición de la cámara hay una intencionalidad. En la fotografía la intencionalidad lo es todo.

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