Lactancia y diabetes: ¿es posible?
Hoy culmina la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una fecha que pone en primer plano los beneficios de amamantar, pero también las luces y sombras que deja el desconocimiento en torno a este proceso. Uno de los temas que merece una atención especial es la lactancia en mujeres con diabetes.
Para conocer los retos y cuidados que implica amamantar cuando se vive con esta condición, conversamos con el doctor Mario Rafael Estrada Gadea, ginecólogo obstetra, especialista en Alto Riesgo Obstétrico e Histeroscopía de Cemdoe, quien afirma que:
“Hoy existe un consenso entre las principales organizaciones científicas internacionales: la diabetes no es un impedimento para amamantar. Con un adecuado control de la enfermedad y el acompañamiento del equipo de salud, la lactancia materna es segura y ofrece importantes beneficios tanto para la madre como para el recién nacido”.
¿Por qué el calostro es especialmente importante para el recién nacido de una madre con diabetes?
El calostro es la primera leche que produce la madre y representa un verdadero concentrado de protección para el recién nacido. Aunque se produce en pequeñas cantidades, contiene anticuerpos, factores de defensa y nutrientes esenciales que fortalecen el sistema inmunológico y favorecen la adaptación del bebé a la vida fuera del útero.
En los hijos de madres con diabetes adquiere una importancia aún mayor, ya que durante las primeras horas de vida tienen un mayor riesgo de presentar una disminución en los niveles de glucosa en sangre.
El inicio temprano de la lactancia y la administración de calostro contribuyen a mantener una adecuada adaptación metabólica del recién nacido y, en muchos casos, disminuyen la necesidad de suplementar con fórmula.
¿La diabetes materna puede retrasar el inicio de la producción de leche? En caso de que ocurra, ¿cómo debe abordarse?
Sí. En algunas mujeres con diabetes, especialmente cuando el control de la glucosa durante el embarazo no ha sido adecuado o existen otros factores como obesidad, parto por cesárea o nacimiento prematuro, el inicio de una producción abundante de leche puede retrasarse algunos días.
Esto no significa que la madre no pueda establecer una lactancia exitosa. Lo más importante es iniciar la lactancia tan pronto como sea posible después del nacimiento, favorecer el contacto piel con piel y ofrecer el pecho con frecuencia.
Cuando es necesario, la extracción manual o con extractor también ayuda a estimular la producción de leche. El acompañamiento oportuno del equipo de salud y de profesionales de la lactancia suele marcar una diferencia importante.
¿Cómo suelen cambiar las necesidades de insulina u otros medicamentos para controlar la diabetes después del parto y durante el período de lactancia?
Después del parto ocurren cambios hormonales importantes que hacen que muchas mujeres necesiten menos insulina que durante el embarazo. Además, la producción de leche requiere un consumo adicional de energía, lo que puede modificar las necesidades de tratamiento durante las primeras semanas.
Por esta razón, es fundamental mantener un control frecuente de los niveles de glucosa en sangre y acudir a las consultas de seguimiento para ajustar las dosis de insulina u otros medicamentos cuando sea necesario.
En las mujeres que presentaron diabetes gestacional, la glucosa suele normalizarse después del parto. Sin embargo, es importante realizar los controles indicados, ya que existe un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.
Existe la creencia de que todo lo que consume o utiliza la madre pasa a través de la leche materna. ¿Ocurre lo mismo con la insulina?
No. La insulina es un medicamento seguro durante la lactancia.
Las cantidades que pueden pasar a la leche materna son mínimas y no representan un riesgo para el bebé. Además, si llegara una pequeña cantidad a la leche, sería degradada durante la digestión del recién nacido y no tendría efecto sobre sus niveles de glucosa.
Por ello, las mujeres que necesitan tratamiento con insulina pueden amamantar con tranquilidad. De hecho, mantener un adecuado control de la diabetes favorece tanto la salud de la madre como el bienestar del recién nacido.
