Congelación de óvulos: la mujer debe tener un plan reproductivo
La posibilidad de postergar la maternidad ha hecho que cada vez más mujeres se interesen por la congelación de óvulos, un procedimiento que permite preservar óvulos en una determinada etapa de la vida para utilizarlos posteriormente en un tratamiento de reproducción asistida.
Sin embargo, congelar óvulos no necesariamente garantiza un embarazo en el futuro. La edad y la calidad de los óvulos son algunos de los factores que pueden influir en las posibilidades de éxito.
Así lo explica Steven Rabassa, ginecólogo-obstetra, especialista en reproducción humana asistida e infertilidad, director médico de la clínica de fertilidad Procrear.
A diferencia de los hombres, cuya producción de espermatozoides continúa a lo largo de la vida, las mujeres nacen con una cantidad determinada de óvulos que va disminuyendo con el paso de los años.
“Principalmente lo que tenemos que saber es que la mujer tiene una reserva ovárica finita. Un número de óvulos limitados para tener un embarazo durante toda su vida”, explica el también presidente de la Asociación Dominicana de Medicina Reproductiva (Adomere).
“Quiere decir que la mujer desde su nacimiento está perdiendo óvulos. Llega a una edad que hay un punto de corte importante en la pérdida ovocitaria que son los 35 años”.
La congelación de óvulos, también llamada vitrificación, busca precisamente preservar la calidad de los óvulos que la mujer tiene en el momento en que decide realizar el procedimiento.
Rabassa explica que el proceso comienza con una estimulación ovárica mediante hormonas, con el objetivo de conseguir que maduren varios folículos durante un mismo ciclo.
Normalmente, en un ciclo menstrual, un solo óvulo llega a ser liberado; con la estimulación se busca obtener varios para aumentar las posibilidades de contar con óvulos aptos para la congelación.
Una vez que los óvulos son extraídos, pasan al laboratorio de reproducción asistida, donde son preparados y posteriormente vitrificados en nitrógeno líquido. Allí permanecen almacenados hasta que la paciente decida utilizarlos.
¿Cómo se extraen?
La extracción de los óvulos se realiza mediante un procedimiento conocido como aspiración o extracción folicular. Se lleva a cabo en un quirófano y la paciente recibe una sedación intravenosa.
“A la paciente, con una sedación suave, simple, se le introduce una aguja por la vagina, guiada por un sonógrafo”, explica el especialista.
La aguja llega hasta los ovarios y permite aspirar el contenido de los folículos, donde se encuentran los ovocitos. Estos son entregados al personal especializado del laboratorio, que se encarga de identificarlos, prepararlos y vitrificarlos.
La edad sí importa
Uno de los principales aspectos que debe considerar una mujer antes de congelar sus óvulos es su edad. La razón es que, con el paso del tiempo, no solo disminuye la cantidad de óvulos disponibles, sino también su calidad.
“El proceso de la vitrificación de óvulos o congelación garantiza mantener la genética de la paciente para intentos de embarazo. La calidad de los óvulos es el principal factor del éxito del embarazo posterior de la paciente”, señala el doctor.
Por eso, el especialista considera que la preservación de la fertilidad debe contemplarse a edades tempranas.
“Una edad adecuada de congelación de óvulos es de 24 a 34 años, evitando los 35 años. Pero si ya la mujer lo cumplió, como quiera se puede hacer la congelación, sabiendo que esa calidad no es la más adecuada”.
