Daniel Mordzinski presenta libro sobre Silvio Rodríguez
El reconocido fotógrafo argentino Daniel Mordzinski compartió detalles de su libro Silvio Rodríguez: Diario de un trovador, obra que será presentada el próximo viernes 19 de junio en el Centro Cultural de España como parte de la programación de la segunda edición del Festival de Literatura Mar de Palabras, que se desarrollará en diversos escenarios de la Ciudad Colonial.
La obra de Mordzinski será presentada al público a las 10:00 am de la fecha indicada y contará con un panel en el que participarán el autor, el cantautor José Antonio Rodríguez, el escritor Jochy Herrera y el actor y director cubano Jorge Perugorría.
La obra, publicada en febrero, contiene más de 145 fotos inéditas del artista cubano, tomadas por Mordzinski, quien califica el libro como "un recorrido visual, emocional y obligatoriamente sentimental por la vida de uno de los cantautores más importantes de la lengua española".
P. Quisiéramos, que nos comparta algunos detalles de esta obra, qué lo motivó a hacerla específicamente con el propio Silvio Rodríguez.
R. Bueno, muchas gracias por la invitación, por esta oportunidad de darle luz al libro de Silvio y de permitirme navegar en ese infinito mar de palabras que nos espera en unos días en Santo Domingo.
Son muchas las cosas que me unen a ese mar de palabras: muchos afectos, muchos escritores, muchos viajes. Es la misma razón, el mismo motivo que me llevó también a hacer este libro sobre Silvio Rodríguez y con Silvio Rodríguez, porque el libro incluye muchos textos inéditos que Silvio escribió para el libro, o que forman parte de su diario personal. Porque yo no sabía —lo descubrí viajando con él— que Silvio lleva un diario personal.
P. ¿Literal, maestro?
R. Sí, sí, literal. Fue justamente cuando estábamos en la etapa de imaginar juntos, de darle forma a este libro, que con la generosidad que lo caracteriza, Silvio me dijo: "¿Y por qué no ponemos a dialogar los textos de mi diario con tus fotos hechas el día que yo escribí esa entrada del diario?".
Y le digo: "¡Guau! Claro, Silvio, es que yo no sabía que llevabas un diario y nadie lo sabe". Pero bueno, me precipité un poco; si fuera escritor, pues tiraría estas páginas y volvería a empezar. Porque fíjate qué maravilloso, todo empezó en Santo Domingo. Yo soy de esos jóvenes latinoamericanos que pudo elegir muy pocas cosas. En mi adolescencia lo único que pude elegir es a qué país escaparme, porque soy de esos latinoamericanos que tuvo que partir por sus dictaduras militares.
Yo me fui a Francia, y en esos años de restaurantes universitarios, de guardillas en el sexto piso sin ascensor, porque no había dinero para pagar más que un cuarto, tenía un amigo muy querido que en su radiocassette ponía todo el tiempo —si fuera un disco de vinilo, te diría que rayaba el disco de tanto escucharlo— música de Silvio Rodríguez.
Y mi amigo Eric es dominicano. Entonces, por eso digo que son muchos los motivos por los cuales Santo Domingo es importante en este libro y en mi corazón. Desde esos primeros tralalá, esos primeros poemas convertidos en canciones que me aprendí de memoria junto a mi amigo Eric, pasaron muchos años hasta que finalmente conocí personalmente a Silvio. Muchos años, y te diría que muchas vidas.
