¿En qué consiste la cultura de la hiperproductividad?

En apariencia inofensiva e inocua, ‘That girl’ no es solo un **ideal lujoso** al que aspirar, sino que también es una manifestación de la **cultura de la hiperproductividad**. En la **sociedad actual**, hay una obsesión por ser cada vez más y más productivos y, por ello, toda actividad realizada —ver series, practicar deporte o hacer planes— debe ser una inversión para seguir produciendo. En resumen, se ha generado una narrativa donde trabajar es algo “bueno” y descansar algo “malo”. **Productividad**, **hiperproductividad** e **hiperactividad** -------------------------------------------------------------- Antes de adentrarnos en la **cultura de la hiperproductividad**, **Soraya Sánchez Ruiz**, psicóloga sanitaria y neuropsicóloga, apunta a EFE la importante **diferencia** entre **productividad** e **hiperproductividad**. La primera es “un estado del individuo funcional y adaptativo mediante el cual busca alcanzar sus objetivos y metas de una manera **equilibrada y saludable**, optimizando el uso de los recursos que tiene disponibles”. Por otro lado, la **hiperproductividad** “implica una obsesión por la obtención de resultados, motivada por el **miedo al fracaso** y la **ansiedad** que esto genera”. Sin embargo, para **Sergio Torrejón Pérez**, doctor en sociología e investigador científico del centro de investigaciones sociológicas, el término adecuado para describir este **fenómeno social** sería cultura de la **hiperactividad**. Lo explica así: “Se trata de aprovechar casi cada momento del día: ya sea para **invertir en formación**, para rendir más en el trabajo, para construir una versión mejor de nosotros mismos o para acumular experiencias y formas de consumo que nos proporcionan identidad y **sentido de pertenencia** al grupo”. La **sociedad hiperproductiva**/hiperactiva -------------------------------------------
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Se trata de aprovechar casi cada momento del día: ya sea para invertir en formación, para rendir más en el trabajo, para construir una versión mejor de nosotros mismos o para acumular experiencias y formas de consumo que nos proporcionan identidad y sentido de pertenencia al grupo. (**EFE**)
En las comunidades occidentales actuales, a través de varios cambios, se ha difuminado la línea que separaba el ser activos, trabajar y **alcanzar objetivos**; y la obsesión por no estar, constantemente, realizando una actividad, produciendo. Para Torrejón Pérez, “la consolidación del **individualismo** y la centralidad que ha adquirido el discurso de la **meritocracia**” son las razones más destacadas que explican la consolidación de la **cultura de la hiperproductividad**/**hiperactividad**. “Ambos fenómenos ponen el acento en la **agencia individual** y en el **mérito y esfuerzo** personales como elementos clave que explican la posición social y económica que alcanza cada cual. De este modo, cada franja horaria se convierte en una potencial **inversión en uno mismo**”, continúa. Ahora, tener **tiempo libre** o disfrutar de un momento de descanso ya no es un lujo; tener la **agenda llena** y no parar, sí lo es. Porque, cuanto más hacemos, cuanto más producimos, más **valor social** adquirimos. En palabras de la psicóloga de la clínica **Soraya Sánchez Ruiz**: “Vivimos en una sociedad donde se premia la **productividad constante** y los resultados, lo cual nos lleva a una **sociedad cansada** que aparenta no estarlo para encajar”. Es decir, “se nos valida e integra si nos movemos dentro de esa **productividad establecida**”, concreta Sánchez Ruiz. El papel de las **redes sociales** ----------------------------------
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La hiperproductividad implica una obsesión por la obtención de resultados, motivada por el miedo al fracaso y la ansiedad que esto genera. (**EFE**)
Esta obsesión por la **productividad** y por **estar activos** ha sido —y es— alimentada por las **redes sociales**. “Los incentivos y la presión para demostrar que uno hace cosas, viaja y acumula experiencias son mayores que en contextos en los que no existía una producción constante de referentes que definen **estilos de vida** socialmente deseables”, afirma el sociólogo. Al mismo tiempo, advierte una **paradoja**: “Las redes nos empujan a estar permanentemente activos, pero en la práctica dedicamos una parte del día a **actividades improductivas**, como el ‘scrolling’ \[el acto de mover el contenido hacia arriba, abajo o lateralmente en una pantalla digital\]. Esto sugiere que la **hiperactividad** no solo es real, sino también performativa: proyectamos estar más ocupados que nunca, al tiempo que dedicamos más tiempo que nunca a **actividades improductivas**”. Los problemas que esconde la **hiperproductividad**/**hiperactividad** ---------------------------------------------------------------------- En la **cultura de la hiperproductividad**/**hiperactividad**, el **trabajo constante** y la auto optimización, que enmascaran presiones por alcanzar la perfección, a menudo conducen al **agotamiento** y a problemas de salud. Entre ellos, **autoestima inestable** sujeta a los resultados, autoexigencia elevada, hipervigilancia continua, **estrés**, **agotamiento** mental, erosión de la capacidad de mantener la atención, desasosiego o **desconexión emocional**. Y, en los casos más extremos, “puede desembocar en estados continuos de **ansiedad** e incluso generar **depresión** por el propio cansancio generado al cuerpo”, de acuerdo con Sánchez Ruiz. Sobre los riesgos en la salud mental que acarrea la **productividad** extrema, la experta añade: “Si mi cerebro ha llegado a creer que para sobrevivir en esta sociedad debe estar en **productividad constante**, no vamos a ser capaces de darnos cuenta del **estrés** y cansancio que esto va generando paulatinamente. Hasta que las señales del cuerpo no puedan obviarse y aparezcan **enfermedades psicosomáticas**. O aprendemos a parar, o será el cuerpo quien nos pare”. No solo esto, sino que también el exceso de **productividad**, de estar “siempre ocupados”, genera una **adicción** basada en la recompensa y la **validación** continuas que dificultan la desconexión de todo aquello que queremos —o debemos— hacer. Porque el mundo de la **hiperproductividad** es las **dos caras** de la misma moneda: no tolera el descanso y, al mismo tiempo, “no permite disfrutar de las situaciones de ocio desde el placer y la calma porque acaban convirtiéndose en obligaciones”, de acuerdo con la psicóloga. A lo que Torrejón Pérez puntualiza: “La obsesión por **estar activos** todo el tiempo y no quedar al margen de lo que ocurre en redes termina minando nuestra capacidad para descansar, disfrutar del ocio y dirigir la atención hacia lo importante”. La **productividad**, “per se”, no es perjudicial -------------------------------------------------
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Tener tiempo libre o disfrutar de un momento de descanso ya no es un lujo; tener la agenda llena y no parar, sí lo es. (**FREEPIK**)
“No estoy aquí para argumentar en contra de ser productiva, cuidar de una misma y tener **rutinas**. Pero el **bienestar** debe ser algo que nos haga sentir bien. La **productividad** debería contribuir a tus metas y no ser algo que te haga sentir inferior porque no vives en un apartamento de Instagram o porque no tienes la última cafetera del mercado”, escribía sobre la tendencia ‘That Girl’ la usuaria **Poorva Misra-Miller** en la plataforma de escritura Medium. Unas declaraciones con las que coincide, con otras palabras, la psicóloga: “La **productividad sana** es necesaria. El ser humano necesita retos que le muevan. Sin embargo, es necesario identificar qué límites tiene mi salud mental y física. Y esto exige un grado de **autoconocimiento** que nos permita identificar nuestras necesidades reales (no impuestas) y actuar en coherencia con ellas”. Todo esto teniendo en cuenta que, “para cada persona, el éxito es algo diferente”. Además, hay un fenómeno que está cogiendo fuerza en las primeras semanas de 2026: la **vuelta a lo analógico** —cámaras digitales, zines o walkmans— por parte de las generaciones que crecieron en el mundo digital. Y esto, para el sociólogo, es un “signo de **agotamiento** con el propio modelo”: “Estamos tomando consciencia de que nos han robado parte de nuestro tiempo y atención, y estamos dispuestos a cambiar para recuperarlo”. por **Andrea Insa Marco**

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